De manias y desvarios
Hace algunos dias, mi traviesa amiga Cecilia, nos desafio a confesar algunas de nuestras manias. Desde entonces, la necesidad de recoger este guante me ha movido a pasar varios dias -cual catolico antes de una confesion tardia-, haciendo examen de conciencia a la luz de lo que el Concise Oxford Dictionary describe con una doble acepcion: por un lado como "habitos u obsesiones que rayan en la anormalidad", y por otro como "delirio marcado por un extremo entusiasmo y admiracion". Asi, con una invocacion a Freud y con el permiso del publico lector por la autorreferencia, parte este humilde auto-sicoanalisis.Largamente mi mania mas profunda y poderosa, absolutamente irrefrenable, es leer. Aunque la palabra que denomina este vicio segun mis amigos ingleses es "bookaholic", la verdad es que los libros y las revistas e incluso internet no son suficientes para satisfacer mi voraz apetito. Leo todo lo que haya a mano, incluyendo los manuales y garantias de los electrodomesticos; las etiquetas de los alimentos incluyendo recetas y consejos de preparacion; sinfin de catalogos y folletos publicitarios; todas esas minusculas descripciones de medicamentos y cosmeticos; y en el pais que me encuentre, cualquiera publicacion que encuentre a mi paso, aunque este en un idioma que no conozco. Claramente, leo mucho mas de lo que debiera y le dedico demasiado tiempo. Mi excusa es siempre pensar que aun las pequenas cosas escritas pueden contener informacion importante, lo cual es verdad, hasta cierto punto. Confieso que todo me interesa. Pecado numero uno.
Pecado numero dos es una prolongacion del primero. Para conocer el mundo no basta leer; hay que ver con nuestros propios ojos. Por eso amo viajar. Y ojo que este es un habito caro y ademas cansador. Amo aprender sobre el lugar que voy, mimetizarme con los habitantes, absorber su manera de vivir, chapurrear en el idioma local, ser lo menos turista posible. Caminar de la manana a la noche hasta hacer las calles nuestras, escuchando la historia de las ciudades que silenciosamente nos cuentan sus edificios, particularmente las iglesias. Repetir la visita, si nos gusta, una y otra vez. Partir livianos de equipaje y volver con el corazon cargado de recuerdos. Viajar, viajar, que el mundo se va a acabar.
Mi siguiente mania deja en evidencia mi sentimentalidad. Por sobre todos los generos musicales, adoro la opera. Tanto asi que el primer trabajo al que postule en mi vida fue para actuar en una. En mis momentos de crisis vocacional (que aun me vienen, en espasmos, de vez en cuando), suelo pensar que con un poco mas de condiciones naturales de voz, habria dejado todo para dedicarme a cantante. Vibro con el drama de la opera, con la fuerza vital que emana de la historia que se desarrolla frente a nuestros ojos y no en una fria pantalla, con el esfuerzo fisico de esas voces que deben llenar enormes espacios, ademas de actuar y bailar, y con una orquesta que desde el foso contribuye a conmover a la audiencia hasta las lagrimas.
La siguiente fijacion, curiosamente, sigue la cadena de los sentimientos. La partida temprana de seres queridos gatillo en mi desde muy nina la idea de la fragilidad de los momentos felices de la vida. Por eso a las personas mas cercanas los atosigo con expresiones de afecto. Siempre siento que para decir "como estas", "te quiero", "gracias", o "te puedo ayudar en algo", manana puede ser demasiado tarde. La vida es demasiado corta y ademas va muy rapido como para ser reservado con los buenos sentimientos (los malos ciertamente pueden esperar).
Mi ultimo desvario, creo, es tratar de pensar que aun las cosas mas terribles y dramaticas que suceden en nuestra vida tienen algun sentido. Me aferro a la idea que con todo el horror que nos rodea, la existencia que nos fue dada merece ser exprimida minuto a minuto, amando a pesar de los riesgos de la desilusion, enfrentando nuestros miedos, tendiendonos la mano en los momentos de adversidad, compartiendo alegrias cuando la suerte esta de nuestro lado, buscando la paz en las tormentas, confiando que habra un manania mejor. Agradezco pecar de este optimismo, y espero, queridos lectores, persistir en el y en todos los vicios arriba mencionados.

6 Comments:
... Y la invitacion para aportar su propia cuota maniaca y continuar la veta de los post de estilo confesional recae en:
Matt
Veronica
Kopax
[no obligation, of course]
exacto! me reconozco en varios, lo asumo.. leer, viajar, ahh y la ópera me encanta, me encnata, me encanta!! afortunadamente mi compañero de piso trabajaba de figurante en el Liceu de Barcelona y para cada pre-estreno le regalaban 2 invitaciones, así es que fui a todos los pre-estrenos de la temporada pasada.. genial! MEnos la versión moderna de julio césar..fatal.
un beso
Pues acepto el desafío, no si antes darme cuenta de que me resulta muy difícil decidir qué se entenderá por una manía y qué es sólo un gusto. Lo comento porque varias de las cosas que mencionas se me quedan en el espacio de los gustos más que en el de las manías.
Por eso, mi amiga la RAE me ayuda a determinar qué es lo que voy a entender por manía. Y dice: "Especie de locura, caracterizada por delirio general, agitación y tendencia al furor./ Extravagancia, preocupación caprichosa por un tema o cosa determinada./Afecto o deseo desordenado."
Con esas definiciones creo que puedo encontrar una que otra manía, observada por otros obviamente, ya que para mi no tienen nada de extravagantes sino que son parte de mi vida misma.
Veamos:
1.- Mi madre solía decir que era maniática del orden. Yo discutía que eso no era así, aunque ahora me doy cuenta de que algo había de verdad en sus palabras. Por ejemplo, suelo andar buscando la simetría, y si algo está ordenado de otra forma, o el cuadro está medio torcido, termino parada al lado de él, poniéndo las cosas en 'orden'. Si se refería a eso, sí, lo soy.
Sobre esto, he descubierto que la simetría y el orden entendido de esa manera tiene que ver con ordenar la mente: "lo que es adentro es afuera, y lo que es afuera es adentro". Imagino que algo similar puede pasar con las personas autistas.
2.- Después de torturar a mis compañeros de oficina puedo declarar que soy una maniática del uso correcto del español, tanto en términos de ortografía como de redacción y semántica. No por ello estoy libre de pecado, pero al menos tengo la distinción para joder a todo el que quiera entregar un informe/ propuesta/ artículo sin haber hecho una revisión acabada de lo que está escrito. Aún me falta para hacer lo mismo en otros idiomas pero creo que ya estoy en camino... es parte de mi esencia.
3.- El silencio... me mal acostumbré a vivir en silencio... con cantos de pajaritos y mi gata o mi perra comunicándose con nosotros. Por otra parte, mi camino a la oficina va por autopistas aún no atochadas y es raro escuchar bocinas de vehículos.
Con todo, me acostumbré al silencio y cuando algo lo interrumpe me molesta más de lo normal para un ciudadano de Santiago City.
Bueno... creo que hasta aquí van a quedar mis confesiones.
Para La isla bonita despachó Verónica Achá desde Dallas - Texas.
Prometo responder este fin de semana. Antes voy a estar de cabeza en asuntos de lo más poco gratificadores, pero ineludibles.
Saludos
Querida Paz,
Ahora sí, de manías si que hablo!! je je. Pero te voy a decir que me siento de lo más engañada con las manías que tu pusiste!!! Esas no son manías, amiga, a lo sumo placeres que ejerces con (demasiada) frecuencia.
Aunque no lo diga el diccionario inglés ni el español, las manías tienen que ser un poquito negativas, algo así como las de la película de Jack Nicholson "As Good As It Gets", algo como no sé, limpiar con trapitos de clorox el escritorio de la oficina todos los días antes de comenzar a trabajar, mantener la cama tendida a todas horas sin importar quienes estén en ella y qué hagan y a pesar de ellos, sacarles las pelotitas a los sacos de lana propios y ajenos (!qué difícil que es hacerlo en el metro sin que el dueño ajeno se entere de que uno lo está haciendo!), en fin... Pensaré en alguna otra esta tarde cuando tome el metro a casa, mientras revise cuidadosamente cada una de las cosas que el resto de pasajeros lee, aunque me miren con odio por metiche.
Muchos cariños!!!
(y me encanta este formato de blog... estoy pensando si hacerle un upgrade a mi fotolog... mhhhh).
Esa manía de querer tomar el planeta con una mano...
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